¿Quién y cómo evalúa a los fiscales del Ministerio Público? 

La pregunta precedente probablemente ha inquietado a más de alguno de nosotros, seguramente varias veces y de distintas formas.
Conforme a los resultados del último Índice de Victimización Nacional 2016, realizado por Fundación Paz Ciudadana y Adimark, y publicado en enero del presente año, los chilenos evaluaron con nota 2.9 a los fiscales del Ministerio Público, la nota más baja desde el año 2011, oportunidad en la que obtuvieron nota 3.8.

El Ministerio Público fue concebido y diseñado como una Institución fuertemente autónoma, confiándose en que la misma ejercería los controles de eficiencia y eficacia. A nivel interno, esto se traduce en que el Ministerio Público debe evaluar con nota entre 1.0 a 7.0 el desempeño de todos los fiscales del país. En efecto, la Institución cuenta con un Reglamento de Evaluación del Desempeño de los Fiscales, disponible en su propia página web. El desempeño de los fiscales es directamente evaluado por sus superiores jerárquicos. El Fiscal Nacional califica a los Fiscales Regionales, estos a los fiscales locales jefes, y así sucesivamente.
Sin embargo, cuando uno analiza las cifras de estas evaluaciones no puede sino sorprenderse con los resultados. La Tercera informó en marzo del presente año que de los 18 Fiscales Regionales, 2 obtuvieron nota 7.0, siendo la más baja un 6.6 (obtenida por el Fiscal Emiliano Arias). Lo anterior significa que los Fiscales Regionales obtuvieron notas entre 6.6 a 7.0, es decir, perfección. Según el propio Reglamento, una nota entre dichos márgenes significa que “su trabajo excede los requerimientos del cargo y función. Sobrepasa todas las metas y estándares fijados. No requiere de supervisión y guía en la ejecución de su trabajo”. El resultado precedente no es sorpresivo, toda vez que este mismo diario ya informaba, durante el año 2015, que la mitad de los fiscales del país habían obtenido nota 7.0, y sólo un 1% había sido calificado con una nota inferior a 6.0. Asimismo, se informaba que 32 fiscales calificados con nota 6.9 (y que en el periodo anterior habían sido evaluados con nota 7.0) recurrirían ante los tribunales de justicia buscando revertir dicha decisión.
Lo indicado precedentemente muestra una radical diferencia entre la evaluación que la ciudadanía hace respecto del trabajo del Ministerio Público y el que éste hace de sí mismo. ¿Está la ciudadanía profundamente equivocada, y su percepción padece trastornos clínicos, o los controles internos-administrativos del Ministerio Público no están cumpliendo con lo encomendado por la ley?
Así las cosas, existe un desafío pendiente respecto al control interno que realiza el Ministerio Público. Lamentablemente, su revisión y eventual solución pasa por revisar prácticas institucionales e internas arraigadas, difícilmente defendibles a la luz de la opinión pública.
Catalina del Real
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